lunes, 25 de mayo de 2009
Episodio
Vagaba por la ciudad, sola.. miraba sin ver. Caminaba por la calle Corrientes y lo vislumbré, era el cartel de aquella obra de teatro de revista, decía últimas fechas y entré. Coctel de plumas, purpurina, siliconas, monólogos.. sentada en mi butaca miraba expectante, escuchaba entre líneas, me reí.
Salí y una llamada me sorprendió, era Valeria invitándome a su casa, era un buen plan, no tenía nada que hacer; paré un taxi. -¿Sarmiento 1604, por favor?
Ya ahí, el encargado me abrío la imponente puerta de madera verde y detalles en hierro, con una sonrisa de oferta, cansancio en su mirada y aspecto dejado y febril. Me anunció y subí el ascensor, la puerta "B" del 4to piso estaba abierta y allí mismo, en su sillón de siempre estaba Vale. Me esperaba con mates y alguna que otra tostada, estaba descalsa, en pijama y despeinada, no llevaba ni maquillaje ni accesorios, cosa poco común y me pregunte a mi misma que estaría pasando, ¿por qué Valeria me había llamado? ¿le pasaría algo y por eso me habría llamado?.
Sin decir palabra alguna, se levantó del sillon, me abrazó y rompió en un incesante llanto. La abracé sin preguntar, no la solté hasta que ella decidiera que era necesario.
Después de algunos minutos se alejó unos pasos, y señalo un frasco de vidrio marron. Ví que tenia una insignia y me acerqué, eran pastillas, un frasco de ansiolíticos vacío.
¿Qué haría un frasco de ansiolíticos vacíos y Valeria en ese estado? pensé.
Valeria, Valería no era de esas personas, Valería no era depresiva, tenía su trabajo, su departamento, su novio, su familia, Valeria era feliz.
¿Por qué Valeria estaba así?, ¿por qué me habría elegido a mi para compartir ese momento?, ¿estaría desesperada y no tendría a quien recurrir? o ¿necesitaba de mí?.
Mi cabeza era una nebulosa de preguntas sin respuesta, no podía hacer nada, no podía preguntar, tenía que darle su tiempo.
Yo había conocido a Vale en unas vacaciones de verano en Mar del Plata, era amiga de una amiga y para abaratar costos fuimos juntas, las tres. De ahí en más formamos una relación increíble, nos veíamos muy a menudo, nos encontrabamos, nos contabamos todo, eramos amigas. Teníamos 19 años. Después de aquellas vacaciones habíamos decidido estudiar la misma carrera: Edición Editorial, ambas seríamos editoras. Los 3 años de facultad fueron grandiosos, llenos de momentos, era una amistad consolidada.
Sin embargo, finalizada la carrera cada una empezó a tomar su rumbo, ella por su lado, cada vez con menos tiempo, todo era nuevo, menos Rodrigo, su novio. Trabajo nuevo, departamento nuevo e increíble ubicación, todo nuevo, y yo también. Los encuentros eran cada vez mas espaciados y cortos y esto fluyó hasta que fueron nulos, no había encuentros, ni llamadas, ni mails, nada. Hasta ese día.
Eran las 23:00 hs, ya estaba en su departamento hacía mas de 40 minutos y todavía no habíamos cruzado palabra, solo ese abrazo.
Finalmente decidí averiguar de una vez que es lo que estaba pasando.
-Creo que es momento de hablar, estaba feliz por el reencuentro, pero veo que no es un reencuentro cualquiera-
Y claro, no podía serlo, éramos nosotras, Vale y yo, las mejores amigas reencontrándose después de 2 años. Yo venía en el taxi tratando de organizar y recordar todo lo que tenía para contarle, habían pasado 2 eternos años, llenos de cambios. Ella estaría haciendo lo mismo, pero no. Asi que sin esperar respuesta volví a hablar:
-Vale, ¿que es lo que pasó? Tenía tanto para contarte, imaginaba una noche larguísima, como esas de antes, ¿te acordás?, y mira como te encuentro, necesito que me hables, que me cuentes, que te pasa, porque pensaste en mí, necesito saber todo Vale.
(pausa breve)
Vale: - Amiga! estoy perdida, mi vida es la nada misma desde , ayer mi mundo termino de caerse, se derrumbó, nunca creí sentir algo así.- (el llanto le entrecorta la voz, no puede hablar, yo espero)- mi vida nunca será igual, no lo será, ¿qué hice? salváme! Amiga, sacame de esta mierda. -(mi cara se va transformando lentamente)(Pausa extensa) -Maté a Rodrigo, lo maté. (mi cara ya no era mi cara)
Me levanté del sillón, atónita, ¿cómo? ¿a él? ¿a su novio?, ¿al de siempre?.
Vale:- Necesitaba verte, vos sos la única que puede entendeme, vos sos una verdadera amiga, la vida nos separó dos años y cuanto, cuanto lo siento, si vos hubieras estado acá conmigo como siempre yo no hubiera cometido tal locura, por más miserable que fuera mi vida estos 2 años, si vos hubieras estado acá, Ay! si hubieras estado acá.
Bastó que terminara de hablar para que se incorporara, se dirigió a su cuarto, abrió la puerta y me incitó a que me acercara, yo esperaba lo peor y no me había equivocado, era una escena típica de una pelicula de terror, ahí, en ese cuarto había muerte y mirar me helaba por dentro.
Estaba, Rodrigo, en el piso, sangre por doquier. Rodrigo estaba muerto de verdad, y ella lo había matado. ¿Por qué?
Al momento pensé en los ansiolíticos, era obvio, ella los había tomado todos, ý cualquier persona sabe que antidepresivos en cantidad no son nada saludables, supuse que el frasco contenía unas 60 pastillas. Y me asusté.
-¿Te tomaste todas las pastillas?
Vale:- 62 pastillas exactamente.
Y señalo la botella de Jack Daniel's.
No entendía nada y las pastillas estaban haciendo efecto, pensé en llamar a la ambulancia, pero ni bién llegué a la mesita de teléfono ella me detuvo. ¿Se moriría ahí? ¿Dejándome sola con la muerte? ¿Sin entender nada?
Me puse frente a ella y la miré firmemente, le dije que me explicase todo, que yo no quería estar en esa situación, ni mucho menos presenciar su propia muerte, que no me podía hacer esto, y emepecé a llorar desconsoladamente, le gritaba que no quería estar ahí, que no podía ayudarla, que quería llamar a la ambulancia y ella no emitía sonido, ni un gesto, estaba parada mirándome fijo, su rostro era inmutable, ya no estaba llorando ni pidiéndome ayuda, era simplemente como si no estuviera. Tras mi cabeza trataba de organizarse, ella cayó al suelo.
Corrí al teléfono y sin dudar llamé a la ambulancia, sin entender siquiera porque yo estaba allí, viviendo esa situación, ¿me volvería loca después? ¿ella se salvaría? ¿alguien me explicaría?..
Sin pensar esperé la ambulancia, sin moverme, en la cocina, fumando, temblando. La espera fue eterna, tardó 25 minutos.
Les abrí la puerta y mientras una doctora corría hacía el cuerpo desparramado de Valeria, otra hacía el sin vida de Rodrigo, yo miraba estupefacta.
Por último ingreso la ultima persona al departamento, un doctor, que ante la situación optó por calmarme y tratar de averiguar que pasaba. En el intento de serenarme, y no sé como, le conté detalladamente, absolutamente todo, desde que había entrado a ese departamento.
Venía a ver a mi amiga, ¿por qué tuvo que pasar esto?
Me desmayé.
Me desperté, estaba en una habitación sola, había olor a hospital. Estaba en un hospital, cosa que tardé en asimilar, puesto que no sabía, ni como había llegado, ni que había pasado. Solo veía un cuarto blanco pequeño, lleno de nada, sábanas blancas y yo, ahí.
Me míré el cuerpo, tenía una bata, de esas celestes, debajo mi cuerpo desnudo, opté por mirarme y me ví envuelta en una venda y mucha cinta adhesiva. Quíse levantarme y los cables no me lo permitían.
Fué entonces cuando la ví.
Valería estaba entrando en ese cuarto, en ese preciso intante que yo no sabía ni que hacía ahí, ni que era esa venda que me envolvía del pecho a la cadera, nada.
Entonces recordé todo. La obra de teatro, la llamada de Valeria, su departamento, el frasco de pastillas, Rodrigo muerto, todo, recordé todo. Y todo concordaba, yo me había desmayado, me había despertado en un hospital, nada ilógico. Pero.. ¿qué eran esas vendas?, ¿Qué hacía Valeria ahí? ¿No tendría que estar muerta o internada llena de tubos después de tremenda ingesta de antidepresivos?
Vale:- Amiga, te despertaste, estabamos todos muy preocupados por vos! (entra Rodrigo) (cada vez entendía menos todo). Lamento tanto que hayamos perdido contacto por tanto tiempo y que tengamos que encontrarnos de esta forma, Gracias a Dios estás bien, estas viva, me alegro enormemente que la operación haya salido bien.
-Pe..pe..pero, ¿qué hacés vos acá? y ¿Rodrigo? ustedes estan muertos!
Vale:- Me parece que tendrías que descansar, la operacíon no fue sencilla y tu cabeza debe acomodarse, ya tendremos tiempo de hablar, te prometo que no vamos a perder el contacto y te repito nuevamente que lamento habernos distanciado tanto tiempo. Te quiero mucho.
Me besó y salieron del cuarto.
Mi mente quedó a la deriva por unos minutos, no podía sacar de mi cabeza lo que había sucedido.
Un doctor entro en la habitción. Hablamos por horas y me explico que había sufrido un paro cardio-respiratorio en un taxi que había tomado saliendo un teatro de la calle Corrientes, que el taxista me había llevado al hospital y que me habían operado de urgencia, que había sido una operación dificil y que hubo un desperfecto inesperado. Al haberme operado de urgencia no hubo tiempo de hacer pruebas con la anestesia y había resultado alérgica.
Resulta ser, que en medio de la operación entré en un trance y por alguna razón inexplicable, ya que estaba totalmente dormida, repetía un nombre: Valeria. No paré de repetirlo por varios minutos, hasta que me inyectaron un contrarestante para la alergia y pudieron terminar sin inconvenientes la operación, me dijo, que de ahora en más, no podría fumar y me dió una dieta muy detallada. Había estado dormida 2 semanas, desde el paro.
El doctor, se retiro y en ese mismo instante entendí todo. Yo nunca había llegado a la casa de valeria y mi rechazo a la anestecia había producido en mi mente una alucinacíon, mi mete había creado todo.
2 AÑOS DESPUÉS
Estoy casi recuperada, tengo una vida íntegramente sana, no fumo y cumplo con una estricta dieta, trabajo, vivo feliz. Despúes de esa operación y su desperfecto, fuí a terapia por 1 año y medio, hoy en día hace 6 meses que mi analista me dió el alta, fué algo muy extraño y hay noches que vuelvo a recordarlo como si realmente hubiera sucedido.
Recuperé totalmente mi relación con Valeria, que hoy en día no puede creer lo que pasó.
Salí y una llamada me sorprendió, era Valeria invitándome a su casa, era un buen plan, no tenía nada que hacer; paré un taxi. -¿Sarmiento 1604, por favor?
Ya ahí, el encargado me abrío la imponente puerta de madera verde y detalles en hierro, con una sonrisa de oferta, cansancio en su mirada y aspecto dejado y febril. Me anunció y subí el ascensor, la puerta "B" del 4to piso estaba abierta y allí mismo, en su sillón de siempre estaba Vale. Me esperaba con mates y alguna que otra tostada, estaba descalsa, en pijama y despeinada, no llevaba ni maquillaje ni accesorios, cosa poco común y me pregunte a mi misma que estaría pasando, ¿por qué Valeria me había llamado? ¿le pasaría algo y por eso me habría llamado?.
Sin decir palabra alguna, se levantó del sillon, me abrazó y rompió en un incesante llanto. La abracé sin preguntar, no la solté hasta que ella decidiera que era necesario.
Después de algunos minutos se alejó unos pasos, y señalo un frasco de vidrio marron. Ví que tenia una insignia y me acerqué, eran pastillas, un frasco de ansiolíticos vacío.
¿Qué haría un frasco de ansiolíticos vacíos y Valeria en ese estado? pensé.
Valeria, Valería no era de esas personas, Valería no era depresiva, tenía su trabajo, su departamento, su novio, su familia, Valeria era feliz.
¿Por qué Valeria estaba así?, ¿por qué me habría elegido a mi para compartir ese momento?, ¿estaría desesperada y no tendría a quien recurrir? o ¿necesitaba de mí?.
Mi cabeza era una nebulosa de preguntas sin respuesta, no podía hacer nada, no podía preguntar, tenía que darle su tiempo.
Yo había conocido a Vale en unas vacaciones de verano en Mar del Plata, era amiga de una amiga y para abaratar costos fuimos juntas, las tres. De ahí en más formamos una relación increíble, nos veíamos muy a menudo, nos encontrabamos, nos contabamos todo, eramos amigas. Teníamos 19 años. Después de aquellas vacaciones habíamos decidido estudiar la misma carrera: Edición Editorial, ambas seríamos editoras. Los 3 años de facultad fueron grandiosos, llenos de momentos, era una amistad consolidada.
Sin embargo, finalizada la carrera cada una empezó a tomar su rumbo, ella por su lado, cada vez con menos tiempo, todo era nuevo, menos Rodrigo, su novio. Trabajo nuevo, departamento nuevo e increíble ubicación, todo nuevo, y yo también. Los encuentros eran cada vez mas espaciados y cortos y esto fluyó hasta que fueron nulos, no había encuentros, ni llamadas, ni mails, nada. Hasta ese día.
Eran las 23:00 hs, ya estaba en su departamento hacía mas de 40 minutos y todavía no habíamos cruzado palabra, solo ese abrazo.
Finalmente decidí averiguar de una vez que es lo que estaba pasando.
-Creo que es momento de hablar, estaba feliz por el reencuentro, pero veo que no es un reencuentro cualquiera-
Y claro, no podía serlo, éramos nosotras, Vale y yo, las mejores amigas reencontrándose después de 2 años. Yo venía en el taxi tratando de organizar y recordar todo lo que tenía para contarle, habían pasado 2 eternos años, llenos de cambios. Ella estaría haciendo lo mismo, pero no. Asi que sin esperar respuesta volví a hablar:
-Vale, ¿que es lo que pasó? Tenía tanto para contarte, imaginaba una noche larguísima, como esas de antes, ¿te acordás?, y mira como te encuentro, necesito que me hables, que me cuentes, que te pasa, porque pensaste en mí, necesito saber todo Vale.
(pausa breve)
Vale: - Amiga! estoy perdida, mi vida es la nada misma desde , ayer mi mundo termino de caerse, se derrumbó, nunca creí sentir algo así.- (el llanto le entrecorta la voz, no puede hablar, yo espero)- mi vida nunca será igual, no lo será, ¿qué hice? salváme! Amiga, sacame de esta mierda. -(mi cara se va transformando lentamente)(Pausa extensa) -Maté a Rodrigo, lo maté. (mi cara ya no era mi cara)
Me levanté del sillón, atónita, ¿cómo? ¿a él? ¿a su novio?, ¿al de siempre?.
Vale:- Necesitaba verte, vos sos la única que puede entendeme, vos sos una verdadera amiga, la vida nos separó dos años y cuanto, cuanto lo siento, si vos hubieras estado acá conmigo como siempre yo no hubiera cometido tal locura, por más miserable que fuera mi vida estos 2 años, si vos hubieras estado acá, Ay! si hubieras estado acá.
Bastó que terminara de hablar para que se incorporara, se dirigió a su cuarto, abrió la puerta y me incitó a que me acercara, yo esperaba lo peor y no me había equivocado, era una escena típica de una pelicula de terror, ahí, en ese cuarto había muerte y mirar me helaba por dentro.
Estaba, Rodrigo, en el piso, sangre por doquier. Rodrigo estaba muerto de verdad, y ella lo había matado. ¿Por qué?
Al momento pensé en los ansiolíticos, era obvio, ella los había tomado todos, ý cualquier persona sabe que antidepresivos en cantidad no son nada saludables, supuse que el frasco contenía unas 60 pastillas. Y me asusté.
-¿Te tomaste todas las pastillas?
Vale:- 62 pastillas exactamente.
Y señalo la botella de Jack Daniel's.
No entendía nada y las pastillas estaban haciendo efecto, pensé en llamar a la ambulancia, pero ni bién llegué a la mesita de teléfono ella me detuvo. ¿Se moriría ahí? ¿Dejándome sola con la muerte? ¿Sin entender nada?
Me puse frente a ella y la miré firmemente, le dije que me explicase todo, que yo no quería estar en esa situación, ni mucho menos presenciar su propia muerte, que no me podía hacer esto, y emepecé a llorar desconsoladamente, le gritaba que no quería estar ahí, que no podía ayudarla, que quería llamar a la ambulancia y ella no emitía sonido, ni un gesto, estaba parada mirándome fijo, su rostro era inmutable, ya no estaba llorando ni pidiéndome ayuda, era simplemente como si no estuviera. Tras mi cabeza trataba de organizarse, ella cayó al suelo.
Corrí al teléfono y sin dudar llamé a la ambulancia, sin entender siquiera porque yo estaba allí, viviendo esa situación, ¿me volvería loca después? ¿ella se salvaría? ¿alguien me explicaría?..
Sin pensar esperé la ambulancia, sin moverme, en la cocina, fumando, temblando. La espera fue eterna, tardó 25 minutos.
Les abrí la puerta y mientras una doctora corría hacía el cuerpo desparramado de Valeria, otra hacía el sin vida de Rodrigo, yo miraba estupefacta.
Por último ingreso la ultima persona al departamento, un doctor, que ante la situación optó por calmarme y tratar de averiguar que pasaba. En el intento de serenarme, y no sé como, le conté detalladamente, absolutamente todo, desde que había entrado a ese departamento.
Venía a ver a mi amiga, ¿por qué tuvo que pasar esto?
Me desmayé.
Me desperté, estaba en una habitación sola, había olor a hospital. Estaba en un hospital, cosa que tardé en asimilar, puesto que no sabía, ni como había llegado, ni que había pasado. Solo veía un cuarto blanco pequeño, lleno de nada, sábanas blancas y yo, ahí.
Me míré el cuerpo, tenía una bata, de esas celestes, debajo mi cuerpo desnudo, opté por mirarme y me ví envuelta en una venda y mucha cinta adhesiva. Quíse levantarme y los cables no me lo permitían.
Fué entonces cuando la ví.
Valería estaba entrando en ese cuarto, en ese preciso intante que yo no sabía ni que hacía ahí, ni que era esa venda que me envolvía del pecho a la cadera, nada.
Entonces recordé todo. La obra de teatro, la llamada de Valeria, su departamento, el frasco de pastillas, Rodrigo muerto, todo, recordé todo. Y todo concordaba, yo me había desmayado, me había despertado en un hospital, nada ilógico. Pero.. ¿qué eran esas vendas?, ¿Qué hacía Valeria ahí? ¿No tendría que estar muerta o internada llena de tubos después de tremenda ingesta de antidepresivos?
Vale:- Amiga, te despertaste, estabamos todos muy preocupados por vos! (entra Rodrigo) (cada vez entendía menos todo). Lamento tanto que hayamos perdido contacto por tanto tiempo y que tengamos que encontrarnos de esta forma, Gracias a Dios estás bien, estas viva, me alegro enormemente que la operación haya salido bien.
-Pe..pe..pero, ¿qué hacés vos acá? y ¿Rodrigo? ustedes estan muertos!
Vale:- Me parece que tendrías que descansar, la operacíon no fue sencilla y tu cabeza debe acomodarse, ya tendremos tiempo de hablar, te prometo que no vamos a perder el contacto y te repito nuevamente que lamento habernos distanciado tanto tiempo. Te quiero mucho.
Me besó y salieron del cuarto.
Mi mente quedó a la deriva por unos minutos, no podía sacar de mi cabeza lo que había sucedido.
Un doctor entro en la habitción. Hablamos por horas y me explico que había sufrido un paro cardio-respiratorio en un taxi que había tomado saliendo un teatro de la calle Corrientes, que el taxista me había llevado al hospital y que me habían operado de urgencia, que había sido una operación dificil y que hubo un desperfecto inesperado. Al haberme operado de urgencia no hubo tiempo de hacer pruebas con la anestesia y había resultado alérgica.
Resulta ser, que en medio de la operación entré en un trance y por alguna razón inexplicable, ya que estaba totalmente dormida, repetía un nombre: Valeria. No paré de repetirlo por varios minutos, hasta que me inyectaron un contrarestante para la alergia y pudieron terminar sin inconvenientes la operación, me dijo, que de ahora en más, no podría fumar y me dió una dieta muy detallada. Había estado dormida 2 semanas, desde el paro.
El doctor, se retiro y en ese mismo instante entendí todo. Yo nunca había llegado a la casa de valeria y mi rechazo a la anestecia había producido en mi mente una alucinacíon, mi mete había creado todo.
2 AÑOS DESPUÉS
Estoy casi recuperada, tengo una vida íntegramente sana, no fumo y cumplo con una estricta dieta, trabajo, vivo feliz. Despúes de esa operación y su desperfecto, fuí a terapia por 1 año y medio, hoy en día hace 6 meses que mi analista me dió el alta, fué algo muy extraño y hay noches que vuelvo a recordarlo como si realmente hubiera sucedido.
Recuperé totalmente mi relación con Valeria, que hoy en día no puede creer lo que pasó.
domingo, 24 de mayo de 2009
miércoles, 6 de mayo de 2009
¿Qué pasa conmigo?

Una crisis poco pacífica. Nervios, golpes.. besos deshidratados. Quasi-reconciliación, pasión, ira, calma.
Pasadas las 16:30hs, estaba ahí, esperando el tren. Esperando nada.La historia a la que iba a sumergirme estaba empezando, necesitaba no necesitar nada, estaba ahí y ya. La historia, mi crísis y yo.
El calor abrumante de la Línea B me volteó, me resecó los ojos, no había asiento. Compré todo lo que me ofrecieron.. stickers y las poesías del abuelo Don Ramón, que hombre que me enterneció en exceso.Llegué, caminé, inspeccioné, recorrí, miré sin ver.. mi estado era ambigüo: tenía la sensación de saberme en problemas y por otro lado me refugiaba en los gestos, las miradas, el paso de la gente que tampoco está a salvo de los problemas y que sin embargo regalaba sonrisas de oferta por doquier.Seguí caminando y entre los ojos hinchados, el no maquillaje y la cara de la chica de Mostaza me decidí a merendar. Un humeante cappuchino con medialunas con jamón y queso. Comí, había postergado la historia, mi cabeza no estaba en condiciones de hacer mas de una cosa al mismo tiempo. Sin prisa, pero sin pausa, terminé y otra vez perdida, analizando a cualquier persona que se cruzara en mi campo visual, pensando e imaginando que hacían, adonde iban.. me dispuse a retomar la historia. Me senté y estaba plácidamente comoda en un gran semicírculo acolchonado. Ahora Franco, Lorna, Mónica, Andres, Madame Clo y Luciano me tenían atrapada en una nebulosa enfermiza que me hacía imaginar, caras, situaciones, momentos, lugares.. me transporté.Causa que me entretuvo por largo rato, hasta que después de levantar la mirada varias veces divisé el museo de los niños y ay! hace cuanto no entraba ahí, me trajo recuerdos, guardé el libro y sin dudar empézé a recorrer..., genial, pero tuve insaciables ganas de fumar y afirmé mi paso hacia la boca del subte.Entre tantas cosas en la mano, la tarea de no perder la página a la que había llegado, con cuidado de no tirar todo al suelo y buscando los fósforos que había comprado en lamentable consecuencia de no conseguir un maldito encendedor.. me convidaron fuego, se notaban mis atontados movimientos. Aspiré y exhalé placer. Volví y una decente y rechazada propuesta me alimento el ego, y dentro del bajo autoestima que tenía, me sentí mejor.Ya había cumplido mi objetivo, me había ido, me había escapado de todo, de todos, estaba conmigo y sentí una paz irreal.. sin más que hacer, emprendí la vuelta. Tenía los ojos resecos de todo el día, de llorar, por mí y también por la historia que es bastante cruel, que suerte que compré ese libro, era el libro justo, en el momento exacto.El subte fue un abrir y cerrar de ojos, Lacroze estaba oscura y en ese instante volví a la realidad. Leí un rato más hasta que arrancó el tren.Aveces nos merecemos estar con nosotros mismos, observar, sentir, vibrar, una buena experiencia.
Carpe Diem!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)














